Mas Cartas

Por definir

Cartas desde la ausencia.

A mi tierra, Villanueva de Cordoba.

La belleza de la naturaleza está a menudo escondida, a veces dominada, pero raramente extinguida, estas líneas que escribió el filósofo británico Francis Bacon son las que me inspiran para hablar de Villanueva, de la belleza de este pueblo, de su campo y de su paisaje. Esa naturaleza escondida, como la belleza que se oculta para preservarla, es la que encuentro en Villanueva de Córdoba. En medio de un mar de encinas, Villanueva reluce como un tesoro blanco en el que destaca la torre, que se eleva hacia el cielo por encima de todas las casas.

Desde que los árabes pisaron esta tierra y la bautizaron como Valle de las bellotas (Fash Al- Ballut), Villanueva presume de ser un lugar privilegiado, un pueblo de tradición y cultura en el corazón de un hermoso valle. Villanueva posee la riqueza de su antigüedad pero no se detiene, sino que sigue creciendo en importancia y lo hace gracias a sus gentes que han logrado, entre otras muchas cosas, que el cerdo ibérico, alimentado de bellotas y criado en el ambiente de excepción que proporciona nuestra dehesa, obtenga la denominación de calidad que significa: Jamón de Los Pedroches. A su protagonismo ganadero y gastronómico se suma el paisaje del que disfrutan sus habitantes, y que deleita a los visitantes, más aún en el mes de mayo. El Valle despierta en mayo y el campo se pinta de los amarillos, blancos y malvas de las flores.

Es en mayo cuando Villanueva saluda a su patrona: La Virgen de Luna. Acudimos en romería a recogerla a la ermita y en las calles del pueblo se respira entonces un ambiente de fiesta. Durante el verano la acogemos con gozo, Ella nos resguarda mientras el calor apremia y el paisaje va cambiando; la hierba que antes te cubría los pies es ahora un montón de cardos secos, y el verde del campo se ha vuelto pajizo. Pero llega octubre y tenemos que despedirla. Aunque ya no luce el sol de mayo, la alegría de acompañar a la Virgen de Luna es la misma todo el año. La veneración por Ella traspasa incluso fronteras y comunidades. Escacena del Campo, un pueblo de Huelva de dos mil habitantes también es devoto de la Virgen de Luna. Y en Cataluña se celebra en octubre desde hace 35 años una romería en honor a nuestra Virgen. La Virgen de Luna es la patrona de Villanueva y de Pozoblanco y desde que fuera encontrada su imagen por un pastor allá en el siglo XV, siempre ha estado presente en el corazón de todos los jarotes que, dos veces al año, acuden en romería a la ermita para venerar a la patrona. Para mí supone un honor llevar su nombre: Luna María, así me bautizaron mis padres y se lo agradezco a ellos y a mi tío padrino, porque tu nombre es tu identidad, es lo que te identifica en la vida. Al nacer oyes a tu madre susurrarlo con amor, es uno de los primeros sonidos que escuchas con regularidad, la primera palabra que puedes escribir a tu manera y aprendes a reconocerlo y a reproducirlo antes incluso de conocer su significado.

Vivo lejos de Villanueva y cuando pronuncio mi nombre resulta extraño y original, y siempre despierta la curiosidad de aquel que lo escucha: ¿Es que son ustedes aficionados a la astrología? Preguntó en una ocasión una señora a mis padres que, entonces, le explicaron que el nombre provenía de una Virgen, patrona de Villanueva de Córdoba y la más bella de las advocaciones de María: La Virgen de Luna. Mis padres me enseñaron lo que significaba llamarme Luna, me enseñaron a querer el pueblo del cual provengo: Villanueva de Córdoba, me enseñaron sus tradiciones, sus costumbres y su gente, sin embargo, a amar a la Virgen de Luna aprendí yo sola.

Luna Maria Moreno Cañuelo, Estudiante de periodismo.